Deslumbra inauguración de Juegos Olímpicos de Invierno
La justa deportiva invernal al norte de Italia, también incluye mexicanos
Nick McCarvel
Milán
Sin embargo, no fue solo Milán, ya que, por primera vez en la historia de los Juegos de Invierno, la Ceremonia de Apertura se celebró en dos ciudades, con Cortina d’Ampezzo como sede compartida, una conexión simbólica en tiempo real entre una red de sedes de montaña, articulada a través de una narrativa común. De hecho, tanta fue la sincronía entre las sedes italianas que los desfiles de atletas también se pudieron ver en Predazzo y Livigno.
Este simbolismo marca solo el comienzo de unos Juegos ampliamente distribuidos, con alrededor de siete sedes distintas que albergarán competiciones de Milano Cortina a lo largo de la región montañosa del norte de Italia, un modelo que representa el futuro de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Los pebeteros olímpicos, ambos en Milán y en Cortina, fueron encedidos por leyendas olímpicas del esquí italiano, todos ellos campeones olímpicos: Deborah Compagnoni y Alberto Tomba en Milán; y Sofia Goggia en Cortina.
"Esta noche, Italia abre sus brazos al mundo", dijo Giovanni Malagò, presidente del Comité Organizador. "Desde la elegancia y el estilo de Milán hasta la maravilla alpina de Cortina d’Ampezzo".
"Lo que se desarrollará durante las próximas dos semanas es una edición pionera de los Juegos de Invierno", añadió. "Extendida por un vasto territorio, respetuosa con el medio ambiente, con un fuerte legado, en cumplimiento de las normas del COI y la que tendrá más igualdad de género de la historia".
Las leyendas musicales Mariah Carey, Andrea Bocelli y Laura Pausini acaparan el escenario
El espectáculo se acompañó de un despliegue ceremonial de gran impacto internacional, ya que la icono del pop Mariah Carey —vestida por el diseñador italiano Fausto Puglisi— interpretó Volare, de Domenico Modugno, antes de su propio éxito Nothing is Impossible.
Nadie superó a Andrea Bocelli, con el icónico tenor italiano ofreciendo una sobrecogedora e inolvidable interpretación de Nessun Dorma, de Turandot de Puccini, mientras la llama olímpica recorría el Milano San Siro Olympic Stadium rumbo al encendido del pebetero.
La actuación de Bocelli fue dorada en sí misma, con el estadio iluminado por luces amarillo dorado mientras la antorcha pasaba a lo largo del escenario principal, todo ello después de que Laura Pausini asombrara con el himno de Italia en su voz.
Entre momentos iluminados por estrellas, la actriz Charlize Theron ofreció un mensaje de esperanza inspirado en Nelson Mandela, llamando a que los Juegos sirvan como un recordatorio de nuestra humanidad compartida.
Fue una noche de reconocimiento al pasado, décadas después de Turín 2006 y 70 años después de Cortina 1956, al tiempo que reafirmó el papel de Italia como un cruce de creatividad, innovación y —como se mostró al mundo— la capacidad de imaginar nuevas formas de crear una Ceremonia Olímpica.
Ceremonia de Apertura: 'Armonía' en su máximo significado
Desde el primer momento, la Ceremonia de Apertura prometió estar profundamente arraigada en la cultura italiana. Un homenaje a Antonio Canova y al neoclasicismo abrió el espectáculo, basado en la idea de la belleza italiana.
Setenta intérpretes de la Accademia del Teatro alla Scala participaron en el evento. Tras un tributo a los grandes de la ópera italiana Verdi, Puccini y Rossini, un grupo de bailarines vestidos con colores vibrantes tomó el escenario bajo gigantes tubos de pintura derramándose.
Esto representó los grandes inventos de Italia, desde la gastronomía hasta la arquitectura, la moda, el diseño y el entretenimiento, y con un homenaje a una de sus protagonistas, Raffaella Carrà, una artista que revolucionó el lenguaje del espectáculo en Italia y en otros países, como España.
Las cifras de la Ceremonia de Apertura fueron asombrosas: alrededor de 1.200 artistas voluntarios dedicaron más de 700 horas combinadas de ensayos. Se diseñaron más de 1.400 vestuarios, con 500 músicos involucrados en la creación de la música utilizada.
Tras el desfile de atletas, la reconocida actriz italiana Sabrina Impacciatore (The White Lotus) recorrió la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno a través de sus carteles oficiales en un cortometraje ilustrado, antes de un montaje musical y de danza sobre la modernización de los Juegos.
La noche estuvo llena de 'toques perfectos': por ejemplo, en una viñeta en vídeo destinada a presentar a Sergio Mattarella, presidente de Italia, se reveló que un tranvía milanés de estilo antiguo era conducido por la superestrella de MotoGP Valentino Rossi, una de las figuras deportivas más aclamadas del país.