Códigos GTO

Prohíbe Celaya fiesta con cohetones y marros

Autoridades morenistas desplegarán efectivos del Ejército Mexicano para evitar las explosiones en San Juan de la Vega

Dom, 1 Febrero 2026

Andrés Guardiola

Prohíbe Celaya fiesta con cohetones y marros

Celaya

El Gobierno morenista de Celaya anunció la cancelación de la fiesta con cohetones y marros en el poblado de San Juan de la Vega, por lo que desplegará un operativo encabezado por efectivos del Ejército Mexicano. La moción ha llenado de críticas las redes sociales, sin embargo en el pueblo, quienes celebran la fiesta religiosa con más de 400 años, aplauden la idea.

 

Las imágenes de hombres blandiendo un pesado marro, golpeando con él el explosivo, llenando el entorno de humo blanco y un sonido estremecedor, han recorrido el mundo. Incluso Códigos ha dado cuenta de ello cada año. Este año 2026 la fiesta tiene lugar el próximo 17 de Febrero.

El Martes de Carnaval, comenzando con el festejo a San Juanito, decenas de personas suelen aglutinarse para tronar por medio de un pesado marro, un compuesto explosivo con base en azufre y clorato de potasio, utilizado como fertilizante.  

Pero las explosiones han cobrado la salud de muchos de sus detonadores, incluyendo niños.

De este forma personal militar y de la Policía Municipal de Celaya confiscarán el material explosivo e incluso, han anunciado una gira por comercios de venta del compuesto, de acuerdo con el Presidente Municipal de Celaya, Juan Miguel Ramírez Hernández.

“Determinamos puntos de acceso a la comunidad, donde va a estar principalmente Sedena, porque es una cuestión también de pólvora, de explosivos, todos vamos a estar ahí, pero Sedena va a estar ahí pendiente. A todas las personas que tengan explosivos se les van a quitar y a los que se opongan se les va a detener”.

Juan Miguel Ramírez advirtió que quienes violen la disposición serán arrestados y llevados a los juzgados cívicos.

Según el Alcalde de Celaya, la celebración ya se había tergiversado y se convirtió en un peligro para la misma población, al grado en que incluso padres de familia impulsan a sus hijos pequeños a levantar los martillos y explotar los compuestos, y muchos de ellos han salido heridos.

Además, las ondas expansivas de las detonaciones suelen romper los cristales de las ventanas de las casas del pueblo, y nadie se hace cargo de los daños materiales.

“Antes hacían cohetes que no eran muy grandes. Ahora lo están haciendo ya con químicos, que son unas bolas y eso ha ocasionado más problemas”, ponderó Ramírez Hernández.