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Rector de la Basílica de Guadalupe cae por malos manejos; Vaticano ordena auditoría

La Santa Sede ordenó una auditoría a cargo de la consultoría Deloitte tras denuncias del Cabildo Guadalupano por desvíos y riesgo patrimonial; el cardenal Carlos Aguiar Retes anunció la renuncia definitiva del rector Efraín Hernández Díaz

Lun, 20 Julio 2026

Héctor Figueroa / Foto: Staff

Rector de la Basílica de Guadalupe cae por malos manejos; Vaticano ordena auditoría

Ciudad de México

El Rector de la Basílica de Guadalupe, el sacerdote canónigo Efraín Hernández Díaz, fue destituido, señalado por sacerdotes canónigos de poner en riesgo la personalidad jurídica del santuario, mala administración patrimonial, así como por la extracción de documentación reservada como estados de cuenta y contratos.

Su remoción es uno de los episodios más polémicos en el Tepeyac en las últimas tres décadas, desde la salida del último abad, Guillermo Schulenburg, quien en una entrevista exclusiva con Excélsior, en 1996, negó la existencia de Juan Diego.

El pasado domingo 12 de julio, el cardenal Carlos Aguiar Retes anunció formalmente la remoción de Efraín Hernández Díaz mediante una carta, tras un acuerdo con el Cabildo Guadalupano y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Desde agosto de 2025, hace 11 meses, dejó de asistir a las reuniones del Cabildo Guadalupano, cuerpo colegiado de sacerdotes canónigos que está a cargo de los recintos religiosos del Tepeyac.

El exrector es objeto de una investigación canónica por la Arquidiócesis y de una auditoría a cargo de la consultoría Deloitte.

“Y a principios de octubre se inició la investigación canónica al padre Efraín. Y el entonces vicario general de la Arquidiócesis de México, Salvador González Morales, hoy obispo de Cancún-Chetumal, le dicta medidas cautelares al rector de la Basílica de Guadalupe”, explicó en entrevista Guillermo Gazanini Espinoza, analista del Centro Católico Multimedial (CCM).

Dichas medidas fueron la separación temporal del cabildo. “Y se le retiró cualquier potestad de oficio en la Basílica de Guadalupe”, apuntó el especialista.

A decir de Gazanini Espinoza, la salida definitiva del rector de la Basílica de Guadalupe se decidió a partir del encuentro en el Vaticano entre el cardenal Carlos Aguiar y el papa León XIV, el jueves 25 de junio.

Cisma en el santuario del Tepeyac: indaga el Vaticano fraude financiero en la Basílica

La Santa Sede ordenó una auditoría a cargo de la consultoría Deloitte tras denuncias del Cabildo Guadalupano por desvíos y riesgo patrimonial.

A la medianoche del pasado 11 de diciembre, durante Las Mañanitas a la Virgen y la misa solemne en la Basílica de Guadalupe por los 495 años de las apariciones marianas, llamó la atención un hecho: la ausencia del sacerdote canónigo Efraín Hernández Díaz, rector del santuario del Tepeyac.

Es tradición que esa misa la celebre el rector del templo; sin embargo, en esta ocasión la encabezó el nuncio apostólico, Joseph Spiteri, mientras que la Misa de las Rosas, al mediodía del 12 de diciembre, fue oficiada por el arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes.

El padre Hernández Díaz llevaba tiempo sin ser localizado. De agosto de 2025 a principios de julio de este año —durante once meses—, los sacerdotes canónigos del Cabildo Guadalupano han sido testigos y denunciantes de uno de los episodios más polémicos en el Tepeyac desde la salida del último abad, Guillermo Schulenburg, hace 30 años.

A diferencia del escándalo sobre el abad Schulenburg de las tres décadas pasadas, que obedeció a su lógica racionalista respecto al Milagro Guadalupano, la polémica de 2025-2026 respecto al rector dimitente, Efraín Hernández, responde a denuncias de los propios sacerdotes canónigos sobre su administración financiera y a señalamientos de poner en riesgo el patrimonio del templo mariano.

No obstante, guarda semejanza con lo ocurrido con Schulenburg, quien dirigió durante 33 años el santuario guadalupano. Su gestión también fue señalada por la falta de rendición de cuentas y por una administración cerrada sobre los recursos de la basílica.

El pasado domingo 12 de julio, el cardenal Carlos Aguiar Retes anunció mediante un oficio la renuncia del rector del templo, Efraín Hernández, quien ya había sido suspendido temporalmente de sus funciones a finales de 2025 y principios de 2026. En su lugar fue designado el sacerdote canónigo y exorcista Daniel Villalobos Ortiz.

Objeto de una investigación canónica por la Arquidiócesis y de una auditoría a cargo de la prestigiada consultoría Deloitte, Hernández Díaz fue señalado por poner en riesgo la persona jurídica del santuario, por mala administración patrimonial y por la extracción de documentación reservada, como estados de cuenta y contratos.

El Vaticano ordenó la auditoría sobre los recursos económicos de la Basílica de Guadalupe después de que se interpusieran varias denuncias internas por presuntos malos manejos y desvíos financieros bajo la gestión del rector, conocido por sus cercanos como el Padre Efra.

En el oficio emitido el 12 de julio pasado, el arzobispo primado de México anunció una reestructuración administrativa de la Basílica de Guadalupe. Dicho documento fue leído en todas las parroquias de la Ciudad de México el domingo 19 de julio.

Al igual que en las basílicas papales (del Vaticano y Roma), esta renovación contribuirá a distinguir la misión pastoral de la operación administrativa, y así consolidar, de acuerdo con las nuevas normas civiles y eclesiales, una institución cada vez más eficiente y ordenada. Desde el año pasado, dispuse la realización de diversas revisiones de carácter administrativo y operativo en la misma basílica, que fueron informadas tanto a la Conferencia del Episcopado Mexicano como a la Nunciatura Apostólica y a la Santa Sede”, señaló Aguiar Retes.
Las denuncias
En entrevista con Excélsior, Guillermo Gazanini Espinoza, analista del Centro Católico Multimedial (CCM) y autor del blog Sursum Corda de la agencia Infovaticana, dio cuenta de los hechos que llevaron a la remoción del rector.

Relató que desde agosto de 2025 el padre Efraín Hernández dejó de asistir a las reuniones del Cabildo Guadalupano, el cuerpo colegiado de sacerdotes canónigos a cargo de los recintos religiosos del Tepeyac.

En septiembre, los canónigos decidieron enviar una carta formal al cardenal Carlos Aguiar Retes para exponer la gravedad de la situación. Aguiar recibió personalmente el documento en su domicilio y manifestó su acuerdo para remover a Hernández Díaz como rector del templo y como integrante del cabildo.

La prolongada ausencia del padre Hernández Díaz a causa de la suspensión de sus funciones impidió que celebrara las fiestas guadalupanas de diciembre pasado; sin embargo, en ese periodo aparecía en otras celebraciones litúrgicas en España.

La suspensión temporal del rector duró siete meses, de octubre de 2025 a abril de 2026. En ese lapso, la canciller de la Arquidiócesis, María Magdalena Ibarrola y Suárez, dio fe de los actos de la basílica y otorgó su firma en los documentos del recinto.

“A principios de octubre se inició la investigación canónica al padre Efraín. El entonces vicario general de la Arquidiócesis de México, Salvador González Morales —hoy obispo de Cancún-Chetumal—, le dictó medidas cautelares al rector, que consistieron en la separación temporal del cabildo y el retiro de cualquier potestad de oficio en la basílica”, apuntó el especialista.

En noviembre de 2025, en el Lago de Guadalupe, el arzobispo Carlos Aguiar Retes, el obispo de Cuernavaca y presidente del Episcopado, Ramón Castro, y el nuncio apostólico, Joseph Spiteri, escucharon de viva voz las acusaciones del Cabildo Guadalupano contra el rector.

En marzo pasado, el cabildo integró un amplio expediente para las autoridades eclesiásticas, incluida la Santa Sede. En él solicitaron una respuesta clara y por escrito del arzobispo de México. Advertían que podrían apelar los resultados de la investigación en caso de no haber resoluciones firmes, conforme a los cánones 1732-1738 de la Iglesia católica, y que comunicarían el caso al Dicasterio para el clero en Roma.

Urge la intervención del Papa en la Basílica, pues la postura del Vaticano ha sido muy pausada y discreta, mientras que en la CEM apenas se tienen dos comunicados y no hay una verdadera rendición de cuentas”, afirmó el analista en materia religiosa.
La renuncia
De acuerdo con Guillermo Gazanini, es deber de la Arquidiócesis de México y del Episcopado dar a conocer los resultados de la auditoría realizada a la gestión de Hernández Díaz, porque de lo contrario se estarían encubriendo acciones constitutivas de posibles delitos.

No tenemos ningún dato fidedigno de que la auditoría haya arrojado tales o cuales resultados. Aunque hay un proceso, le pregunté a la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y dicen que sí la conocen, pero luego dicen que nadie sabe nada. Hay inquietud sobre el manejo de la economía de la basílica, que no solamente son las flores o las limosnas; es muchísimo más. Apenas estamos descubriendo lo que implica la economía del santuario, y esto gracias a filtraciones, porque oficialmente no se dice nada”, comentó.
Según lo informado por la Arquidiócesis al cabildo al término de la investigación canónica local, supuestamente "no había delito que perseguir", lo cual motivó a los sacerdotes canónigos del Tepeyac a enviar en mayo pasado una relatoría completa de los hechos directamente al Vaticano, luego de que Efraín Hernández fuera restituido momentáneamente en el cargo.

A decir de Gazanini Espinoza, la salida definitiva del rector se destrabó a partir de las reuniones de trabajo en Roma previas al consistorio. “Yo creo que la presión en el Vaticano provocó la remoción. El padre Efraín ya tenía una resistencia muy grande; en el Cabildo nadie lo quería y la situación se volvió insostenible internamente”, comentó.

El analista indicó que la investigación del manejo financiero de la basílica sigue siendo el gran pendiente de la Arquidiócesis de México y una responsabilidad ética ante la feligresía católica del país.

El antecedente de Schulenburg

En 1996, a través de una carta pública y en una entrevista exclusiva con Excélsior, el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg Prado, causó un cisma al negar la existencia histórica de Juan Diego. Aquella afirmación desembocaría en su renuncia forzada tras haber permanecido 33 años al frente del templo.

El martes 4 de junio de ese año, en la entrevista concedida a este diario, Schulenburg hizo aseveraciones de las que jamás se retractaría hasta su muerte en 2009:

“Juan Diego no existió, es un símbolo”, dijo el último abad.

—¿Cómo es posible que un símbolo haya sido beatificado (por el papa Juan Pablo II el 6 de mayo de 1990)?, se le cuestionó.

—Esa beatificación no es el reconocimiento de la existencia física del indio en cuestión, sino un reconocimiento al culto. No es, propiamente hablando, una beatificación.

—¿Puede convertirse en santo un símbolo? —insistió este diario.

—Sin duda, no, respondió tajante Schulenburg.

Tras su estrepitosa caída, la Arquidiócesis Primada de México, con la anuencia del Vaticano, extinguió la antiquísima e independiente figura de "abad" y creó el cargo de "rector", para mantener un control directo sobre la Basílica de Guadalupe. El primer rector interino fue Antonio Macedo Tenllado (1996-2000), seguido por Diego Monroy Ponce, quien estuvo a cargo del recinto del año 2000 al 2010.