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¡Música de viento!

Abucheos y silbidos tras el empate a ceros entre México y Portugal; para colmo, borracho cae de 14 metros de altura y muere

Sáb, 28 Marzo 2026

Staff

¡Música de viento!

Ciudad de México

Aunque la selección mexicana de fútbol no jugó tan mal con respecto a otros cuadros y encuentros, el empate sin goles contra Portugal provocó la desaprobación del público y una serie de abucheos, silbidos e insultos. Para colmo, la reinauguración del Estadio Azteca, ahora llamado Estadio Banorte, contó con la muerte de un aficionado, quien borracho y al tratar de llegar a los baños saltando las rampas en la zona de palcos, cayó de una altura de 14 metros.



El 'Cielito Lindo' resonó en el primer tiempo por parte del grueso de los 81 mil 344 asistentes al Coloso (¿dónde quedaron los 6 mil boletos restantes?), pero esa misma melodía al final sólo fue utilizada por el sonido local para tratar de acallar el grito homofóbico, ¡en contra de Raúl "Tala" Rangel!

Un 0-0 que decepcionó a la gente, mucha de la cual abandonó el juego antes del final. Aquellos que permanecieron en las gradas no dudaron en abuchear al equipo, y también silbaron cuando el sonido local presumió que ya se acerca el Mundial.

Javier Aguirre se ha cansado de expresar la importancia de la localía, el peso de la afición, esa que apoyó incondicionalmente durante 87 minutos y no más.

Porque hubo silbatinas a Portugal en los minutos anteriores y el grito homofóbico solo se dirigía al portero Rui Silva, quien quizá se llevó el mayor susto en una palomita de Armando "Hormiga" González, apenas desviado de la portería a centro de Julián Quiñones.

Portugal había sido más peligroso en el primer tiempo, con esos remates de Joao Félix y Goncalo Ramos, uno de ellos al poste. Nuno Mendes enloquecía por la banda izquierda al Tricolor.

México respondía con tiros de media distancia, uno de ellos claro, pero desviado, por parte de Obed Vargas. El debut de Álvaro Fidalgo también estuvo lejos de ser brillante, más ante un equipo tan fuerte como Portugal.

Y es que la gente olvidó que los portugueses tienen la cuarta plantilla más cara del mundo, con un valor de mil millones de dólares que casi sextuplica al plantel de México. 

Es más, mientras la gente abucheaba a Carlos Rodríguez y a otros jugadores mexicanos, ovacionó a Paulinho, el portugués tricampeón de goleo con el Toluca.

Un juego en el que México se plantó con personalidad hasta en los empujones, como aquellos de Jesús Gallardo y Joao Neves.

Al final, la gente se fue inconforme con su Tricolor, que el 11 de junio regresará al Estadio Banorte para inaugurar el Mundial, ante Sudáfrica.