El Barça se da prisa por ganar la Liga y anula al Madrid en el clásico
Los azulgranas marcan la diferencia en apenas un cuarto de hora con goles de Rashford y Ferran Torres ante un rival estéril y sin juego para discutir el alirón de un enfebrecido Camp Nou
Ramón Besa / El País
Barcelona
El Madrid nunca se recuperó del ataque de vértigo que le dio en el Bernabéu después de ganar por 2-1 y propiciar la revancha del Barcelona.
Vinicius convirtió aquella victoria colectiva en un agravio personal cuando fue sustituido y desde entonces ha habido más interés por las listas de convocados, alineaciones y sustituciones, y últimamente incluso por los entrenamientos, que por los partidos del equipo que ha acabado por entrenar el templario Arbeloa y del que se ha desentendido el pichichi Mbappé. Los barcelonistas en cambio cierran el campeonato a falta de tres jornadas con la especial participación de jugadores que no tienen asegurada precisamente la continuidad para la próxima temporada como son Rashford y Ferran Torres, por no hablar de Lewandowski.

La capitanía de Vinicius escenificó la actual jerarquía en el vestuario del Madrid y los muchos cambios obligados en la formación cantada por Arbeloa. A falta de Mbappé, jugó Gonzalo y, en ausencia de Valverde, Camavinga entró en una medular completada por Brahim, Tchouameni y Bellingham. No quedó sitio para el canterano Pitarch, Asencio tuvo que sustituir por enfermedad a Huijsen y se daba por descontada la titularidad del recuperado portero Courtois. Un equipo en cualquier caso desconocido que no tuvo tiempo de conectarse, no por desidia, sino por el fútbol ambicioso y arrebatador del Barcelona.

Las novedades dispuestas por Flick funcionaron estupendamente nada más comenzar el partido: Eric García se mantuvo firme como lateral derecho para anticiparse a Vinicius —nadie se acordó de Koundé—; Rashford transformó un libre directo al borde del área con un golpe magistral a la escuadra derecha de Courtois —Roony no se ha ganado el puesto de sustituto del lesionado Lamine— y Ferran mandó a la red una asistencia de tacón de Olmo ante el asombro del suplente Lewandowski. Apenas había pasado un cuarto de hora y el Barça ganaba por 2-0 en un ejercicio de efectividad que encendió al Camp Nou.
La profundidad de Fermín por el extremo izquierdo, la sutileza de Olmo y los desmarques de Ferran ganaban en cada transición la espalda de la zaga del Madrid. Los azulgranas son imparables cuando disponen de campo para correr, atacar los espacios y aplicar su juego vertical, siempre regulados por el metrónomo de Pedri. La inestabilidad de la defensa comprometía a un plantel madridista mejor dispuesto para atacar por la posición indetectable de Brahim. Gonzalo no acertó en una posición ventajosa después de una pase filtrado de Asencio y Eric evitó el chut de Vinicius.
El ritmo del Barça resultó imposible de aguantar para el Madrid. A favor de marcador, remitió la puntería de los azulgranas, que continuaban igual de veloces y concentrados, ajenos a la carga ambiental con la que nació el partido después de que los autocares de los dos equipos fueran apedreados a la entrada del Camp Nou. El armonioso mosaico desplegado, la sonoridad del himno a capela y la fuerza con la que se cantó El Segadors expresaron la excitación de un barcelonismo igualmente dispuesto para celebrar el título de Liga. La respuesta del equipo del Flick fue excelente después del golazo de Rashford.
No disminuyó la intensidad azulgrana a la salida del descanso y se sucedieron las llegadas al área de un excelente Courtois. Los madridistas, mientras, reclamaron un penalti de Eric a Bellingham después de que el juego perdiera continuidad y se sucedieran las faltas y los córners a favor del Madrid. La carga blanca resultó tan estéril como los contraataques del Barça una vez los técnicos ya se habían esmerado en los cambios al tiempo que resonaban los cánticos de “campeones” en el Camp Nou.
La goleada que se anunciaba al inicio no se cumplió porque los azulgranas perdieron finura y control de juego, como si tuvieran prisa porque acabara el partido y levantar el trofeo. Aunque pudo evitar el pasillo, el Madrid tuvo que aguantar el alirón sin la presencia de Florentino. Asegurado el título, el reto es sumar 100 puntos, ganar el Zamora con Joan García y derrotar al Betis para completar el pleno de victorias en el dichoso Camp Nou. No por esperada, la Liga fue menos celebrada por el Barça porque el derrotado fue el Madrid.
