El Búnker del Diablo
La fortificación edificada en la Segunda Guerra Mundial para defender el Puerto de San Francisco, se encuentra en la orilla de uno de los acantilados más altos de California… y está embrujado
Andrés Guardiola
San Francisco
El Búnker del Diablo es también conocido como el Deslizadero del Diablo -Devil’s Slide- porque en la cresta del peñasco en donde se encuentra, existe una pronunciada cuesta, que hacia el oeste lleva a un abismo cuyo destino son rocas afiladas y el feroz oleaje del Océano Pacífico que pega al norte de California.

La fortaleza, a inicios de los años 40, fungía como una estación de triangulación y observación, y las ruinas que quedan, representan una parte de un complejo de más edificaciones, entre ellas, habría habido ahí, armamento pesado incluyendo un gran cañón de 6 pulgadas para poder así, hundir barcos enemigos. Supuesto que nunca ocurrió.
La guerra terminó con las dos bombas atómicas que arrasaron Hiroshima y Nagasaki en Japón, y en 1949, el Gobierno Federal de Estados Unidos abandonó el búnker, por razones desconocidas, porque aunque la tecnología proveyó de sistemas de defensa antimisiles, el punto sigue siendo estratégico.
Años más tarde, según los mismos habitantes de San Francisco, en los años sesenta el terreno fue adquirido por un particular, que por razones seguramente económicas, lo dejó en el abandono.
Aunque no está documentado, vecinos cuentan que en la fortaleza se llevaron a cabo asesinatos, y con ello, rituales oscuros, lo que llevó con el tiempo, a darle la fama que hoy posee.
Aunque es propiedad privada, algunas personas se acercan al sitio, incluso algunos lo escalan para poder entrar al edificio, porque los accesos están clausurados.

Cambios de temperatura al interior del edificio, susurros, voces, sombras y hasta apariciones, son parte de la galería del horror del Búnker del Diablo, lo cual lo han convertido en uno de los mayores atractivos del turismo oscuro -Dark Tourism-, en la mítica ciudad de San Francisco.