La guerra entre Israel e Irán entró en su sexta semana con un nuevo intercambio directo de ataques, mientras crecen las críticas internacionales por la escalada iniciada tras los bombardeos israelíes sobre territorio iraní.
El ejército israelí confirmó este sábado que detectó una nueva oleada de misiles lanzados desde Irán hacia su territorio, lo que obligó a activar los sistemas de defensa antiaérea.
Hace poco, el ejército israelí detectó misiles lanzados desde Irán en dirección al territorio del Estado de Israel. Los sistemas de defensa están movilizados para interceptar esta amenaza", indicó en un comunicado.
Horas después, las autoridades israelíes reconocieron impactos en el centro del país, aunque no detallaron daños mayores. Intercambio directo de ataques entre Irán e Israel
El lanzamiento de misiles por parte de Irán se produce en respuesta a los ataques previos de Israel, que marcaron el inicio de esta guerra abierta entre ambos países. Desde entonces, Teherán ha advertido que responderá con fuerza a cualquier nueva ofensiva.
En paralelo, Israel continuó sus operaciones militares en la región. Este sábado, bombardeó los suburbios del sur de Beirut, en Líbano, bajo el argumento de atacar “infraestructuras” del grupo Hezbolá, aliado de Irán.
El uso de territorio libanés como escenario de ataques ha sido cuestionado por analistas y actores internacionales, que advierten sobre una expansión del conflicto hacia otros países.
Además, en Siria, un ataque atribuido a fuerzas israelíes dejó al menos un muerto en la provincia de Quneitra, cerca de los Altos del Golán, una zona ocupada por Israel y foco constante de tensiones.
Mientras tanto, Irán aseguró haber derribado un segundo avión militar estadounidense en el Golfo, lo que evidencia la implicación indirecta de Estados Unidos en la guerra. Sin embargo, reportes de medios internacionales señalan que el piloto fue rescatado.Críticas internacionales y presión por alto el fuego
La ofensiva israelí, que incluyó ataques a infraestructura en Irán y en países aliados, ha generado cuestionamientos en la comunidad internacional, especialmente por el impacto en zonas civiles y servicios esenciales.


