Rusia, China e Irán se alían a cárteles; desestabilización, su objetivo
"Potencias Autoritarias” utilizan a grupos criminales mexicanos como armas de proyección geopolítica para vulnerar la seguridad de Occidente, alertan expertos
Paul Lara
Ciudad de México
De acuerdo con analistas del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD, por sus siglas en inglés), regímenes como Rusia, China e Irán utilizan de manera sistemática a los cárteles mexicanos, medios de comunicación y políticos como instrumentos de su proyección geopolítica para vulnerar la seguridad de Occidente y contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región.
En el informe Alianzas en la sombra: Potencias autoritarias y el nexo de la guerra híbrida en América Latina, que han presentado a la Casa Blanca, los analistas Martin Vladimirov, Sara Gálvez y Brendon Zhan detallan que la frontera tradicional entre las actividades diplomáticas legítimas del Estado y los actores criminales ha sido deliberadamente disuelta, lo que permite a las potencias autoritarias avanzar en objetivos de desestabilización política, penetración de inteligencia, ciberespionaje y operaciones financieras complejas, minimizando el costo diplomático directo y aprovechando las capacidades territoriales de las mafias locales.
Por ejemplo, para consolidar la infraestructura en el terreno, las redes estatales rusas operan en coordinación transaccional con las dos principales organizaciones delictivas de México.
China controla la cadena de suministro global de precursores químicos para la manufactura ilícita de fentanilo y metanfetaminas, mientras que Irán aprovecha para el contrabando de componentes de doble uso y sistemas informáticos de navegación aérea.
Usar a las organizaciones delictivas, a los medios de comunicación y a políticos del país para contrarrestar la influencia de EU en la región es el plan de las “potencias autoritarias”, según el Centro para el Estudio de la Democracia
La consolidación de alianzas estratégicas entre potencias estatales autoritarias de Europa, Asia y Oriente Medio y redes transnacionales del crimen organizado en América Latina ha configurado un nuevo escenario de seguridad global, en el cual México funciona como uno de los principales ejes operativos.
Para Martin Vladimirov, Sara Gálvez y Brendon Zhan, analistas del Programa Geoeconómico del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y autores del informe Alianzas en la sombra: Potencias autoritarias y el nexo de la guerra híbrida en América Latina, que han presentado a la Casa Blanca, regímenes como Rusia, China e Irán utilizan de manera sistemática a los cárteles mexicanos, medios de comunicación y políticos de la actual administración de Morena como instrumentos de su proyección geopolítica para vulnerar la seguridad hemisférica de Occidente y contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región.
El documento del CSD establece que la frontera tradicional entre las actividades diplomáticas legítimas del Estado y los actores criminales ha sido deliberadamente disuelta. Esta “fusión híbrida” permite a las potencias autoritarias avanzar en objetivos de desestabilización política, penetración de inteligencia, ciberespionaje y operaciones financieras complejas, minimizando el costo diplomático directo y aprovechando las capacidades territoriales de las mafias locales.
Inteligencia y armamento
El análisis de seguridad del CSD destaca de manera preferente el despliegue del aparato de inteligencia de la Federación Rusa en territorio mexicano. Tras las expulsiones masivas de diplomáticos y oficiales rusos en Europa a raíz de la invasión a Ucrania, el Kremlin redirigió de manera sustancial sus activos operativos hacia América Latina. México concentra actualmente el mayor despliegue de personal acreditado del Directorio Principal del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (GRU) y del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) a escala global, con un incremento neto estimado de 60% en su personal oficial.

Este fortalecimiento diplomático proporciona cobertura logística y de mando a operaciones encubiertas en la frontera norte del país. Los flujos migratorios masivos han sido identificados por los analistas del CSD como un vector de penetración táctica.
Entre 2022 y 2024, se registró el ingreso a México de más de 166 mil ciudadanos rusos. Los informes de seguridad integrados detallan que aproximadamente 73 mil de ellos intentaron o concretaron el cruce irregular de la frontera estadunidense. En el marco de estos movimientos terrestres, agencias de contrainteligencia detectaron de forma directa al menos 13 agentes operativos del GRU infiltrados, encargados de establecer células de recopilación de información en territorio norteamericano.
Para consolidar la infraestructura en el terreno, las redes estatales de Moscú operan en coordinación transaccional con las dos principales organizaciones delictivas de México: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta cooperación se traduce fundamentalmente en el suministro de armamento y la transferencia de capacidades tecnológicas.
Los registros de decomisos y operaciones de las Fuerzas Armadas federales mexicanas entre 2022 y 2024 indican que 60% del armamento pesado e industrial incautado a los cárteles corresponde a manufactura de origen ruso. Los arsenales recuperados incluyen fusiles automáticos Kalashnikov de última generación, granadas de fragmentación bélica y sistemas de proyectiles antitanque portátiles de grado militar.
En el ámbito tecnológico, el informe del CSD denuncia el desvío y la adquisición por parte de los cárteles mexicanos de sistemas rusos avanzados de interceptación de comunicaciones de nivel estatal conocidos como SORM (Sistema de Medidas de Investigación Operativa), así como de software especializado de ciberespionaje militar.
Estas herramientas operativas proveen a las facciones criminales de capacidades avanzadas de contrainteligencia, posibilitando la intervención de frecuencias tácticas de las fuerzas de seguridad mexicanas y el monitoreo de operaciones de agencias federales estadunidenses –como la DEA– que operan en territorio mexicano.
Russia Today e Influencia
El despliegue de guerra híbrida rusa en México incluye una robusta infraestructura de propaganda digital y manipulación de la opinión pública a través del canal de televisión estatal RT en Español (Russia Today). Las métricas cuantitativas presentadas en la investigación exponen el alcance estratégico de este medio: RT en Español computó una cifra histórica de 715 millones de impresiones y visitas en la red social X provenientes exclusivamente de cuentas localizadas dentro de los límites territoriales de México en el lapso de un año.
El informe detalla que este tráfico no responde a comportamientos de consumo orgánico o periodístico tradicional, sino a un esquema centralizado de amplificación algorítmica y despliegue de granjas de cuentas automatizadas (bots). El objetivo principal de esta campaña informativa consiste en erosionar la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, exacerbar la polarización social, legitimar narrativas antioccidentales y restar peso mediático a la crisis de seguridad interna.
Asimismo, el CSD expone la existencia de redes operativas encubiertas como “La Compañía”, una estructura de financiamiento encubierto administrada por el Kremlin encargada de cooptar voces locales. Este entramado realiza transferencias financieras sistemáticas –con asignaciones que alcanzan hasta dos mil 500 dólares mensuales por individuo– dirigidas a creadores de contenido, blogueros y periodistas integrados en medios digitales independientes en México y Centroamérica.
El propósito documentado de estos fondos es la inserción controlada de desinformación diseñada en Moscú dentro del debate público local.
China: precursores, lavado y Big Data
El papel de la República Popular China en el nexo delictivo mexicano se enfoca en el control de la cadena de suministro global de precursores químicos para la manufactura ilícita de fentanilo y metanfetaminas, complementado con el soporte técnico para la reestructuración financiera de los cárteles.
El informe documenta un cambio estructural en los métodos de blanqueo de capitales de las organizaciones del narcotráfico. Con la intervención de grupos criminales asiáticos integrados, los cárteles mexicanos han abandonado los esquemas tradicionales basados en dinero en efectivo para adoptar el sistema informal de banca clandestina china conocido como fei chien (dinero volador), operado de forma conjunta con transferencias de criptoactivos en redes descentralizadas de difícil rastreo.
Los fondos ilícitos del fentanilo son absorbidos en Asia y reinyectados en la economía legal a través de la compra masiva de bienes de consumo en China, la simulación de transacciones comerciales transfronterizas y la estructuración de portafolios de inversión ficticios, neutralizando la efectividad de las sanciones e incautaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
A la par de la arquitectura financiera, empresas chinas sancionadas por Occidente han transferido tecnología de control social a intermediarios criminales en México. El CSD apunta que los cárteles mexicanos disponen actualmente de sistemas avanzados de reconocimiento facial y plataformas de análisis predictivo de datos (Big Data) de manufactura china.
Estos sistemas permiten a las organizaciones delictivas realizar actividades de control territorial total, monitoreando en tiempo real los desplazamientos de convoyes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y asegurando las cadenas logísticas de distribución de sustancias sintéticas en los principales puertos y zonas fronterizas de la nación.
Irán y sus drones
La República Islámica de Irán completa este bloque de influencia mediante una infraestructura de penetración asimétrica que vincula su alianza política con Venezuela con las redes operativas de la organización Hezbolá en el continente americano, así como el envío de tecnología de drones a los cárteles mexicanos.
El informe del CSD establece que Teherán aprovecha la porosidad institucional de las zonas de libre comercio del Caribe y Centroamérica, bajo control indirecto de los cárteles mexicanos, para el contrabando de componentes de doble uso y sistemas informáticos de navegación aérea.
Esta transferencia tecnológica tiene un impacto letal directo en el territorio de la República Mexicana. Componentes de navegación electrónica, sistemas de posicionamiento global guiado y microchips de activación remota procedentes de los programas de desarrollo militar iraníes han sido identificados por peritos de seguridad en los restos de los denominados narcodrones.
Estos artefactos aéreos no tripulados, equipados con explosivos industriales C-4 y operados principalmente por el Cártel Jalisco Nueva Generación y facciones de Michoacán, ejecutan ataques coordinados contra fuerzas de seguridad del Estado y comunidades civiles en estados como Guerrero, Michoacán y Zacatecas, replicando tácticas de combate asimétrico propias de los teatros de operaciones de Oriente Medio.
El reporte del Center for the Study of Democracy agrega que el modelo de seguridad nacional tradicional en América Latina se encuentra superado por los esquemas de guerra híbrida. Al integrar a los cárteles mexicanos como aliados fácticos y nodos operativos, las potencias del bloque euroasiático han consolidado una zona de operaciones grises en el continente, donde el crimen organizado opera como el brazo armado ejecutor de estrategias globales dirigidas a desestabilizar el orden democrático interamericano.