¡Chivas cruzazulea!
El Cruz Azul viajó a Zapopan para imponerse a las Chivas y ahora disputará la gran final del fútbol mexicano con Pumas o con Pachuca
Sebastián Díaz de León / Foto: Mexsport
Guadalajara
La historia terminó siendo una mezcla de resistencia celeste y desesperación rojiblanca. Porque cuando Chivas más necesitaba serenidad, terminó tropezando consigo mismo.
Un desvío de Campillo a un disparo de Agustín Palavecino acabó convirtiéndose en la jugada que enterró la eliminatoria y dejó al Jalisco viendo cómo Cruz Azul celebraba otra vez en su cancha.
La última vez que Chivas había sido local en el Jalisco también había sido frente a Cruz Azul, en el Clausura 2025, con derrota rojiblanca por 0-1. Y aunque el escenario era distinto, la sensación terminó siendo exactamente la misma: una noche llena de ilusión que acabó apagándose entre la frustración y el silencio.

Como en el duelo de ida, el partido arrancó sin tregua. Apenas al minuto 5’, Jeremy Márquez encontró un balón rechazado dentro del área y sacó un disparo potente para adelantar a La Máquina. El golpe parecía abrirle la puerta al nerviosismo rojiblanco, pero Chivas reaccionó de inmediato.
Dos minutos más tarde, ni Cruz Azul pudo festejar con tranquilidad. Omar Govea tomó el balón fuera del área y soltó un disparo que fue complicándose con el bote hasta vencer a Kevin Mier.
El empate devolvió la vida al estadio y convirtió el encuentro en una pelea constante, donde cada avance parecía capaz de cambiar el destino de la serie.
En medio de esa tensión apareció Óscar Wally. El arquero rojiblanco sostuvo a Chivas durante largos lapsos y firmó una de las atajadas de la noche al minuto 50’. Paradela sacó un zurdazo colocado que llevaba dirección de gol, pero Wally alcanzó a desviar el balón con una estirada providencial.
Cruz Azul nunca dejó de insistir. Empujó, encerró por momentos a Chivas y terminó encontrando el premio cuando más incómodo estaba el Rebaño. Al minuto 66’, Palavecino disparó dentro del área y Campillo, terminó desviando el balón hacia su propia portería.
A partir de ahí, Cruz Azul jugó con la desesperación rojiblanca. Chivas intentó responder más con corazón que con claridad, mientras La Máquina administró la ventaja con oficio hasta escuchar el silbatazo final. Entonces sí, el Jalisco pasó de la euforia al silencio absoluto.
Unas Chivas que más allá de la eliminación, se van con esa sensación de abandono. Sin su elementos más protagonistas. Sin los seleccionados.
Cruz Azul regresó a una final un año después de perder la del Clausura 2024 ante el Club América y ahora espera rival entre Pachuca y Pumas.