Xichú, el municipio olvidado
Sin policía en sus caminos de terracería, sin cobertura telefónica, sin gasolineras, pero sin delincuencia y paisajes inolvidables
Andrés Guardiola
Xichú
Xichú es una tierra de oportunidades enclavada en la Sierra Gorda que Guanajuato comparte con los estados de Querétaro y San Luis Potosí.
En redes sociales, se promociona un punto llamado El Platanal, como una opción del naciente ecoturismo en el noreste del estado de Guanajuato.
Primero hay que llegar a Xichú, a poco más de 4 horas de distancia en automóvil, partiendo de la ciudad de León, para partir a El Platanal.
No es tan sencillo.
El pasado 1 de Mayo, Xichú tenía 42 grados centígrados promedio en su temperatura ambiente, y a la sombra.

Cabe advertir que no hay señal para teléfonos celulares. Los pobladores de la zona se limitan a internet fijo, solamente encontrado en sus viviendas o negocios.
Cabe advertir también que no hay gasolineras, lo que limita la movilidad.
Lo que podrías encontrar es la venta independiente de combustible. Algunos le llamarían ‘huachicol’. Con la particularidad de que es para consumo doméstico.

Del mismo modo, te recomiendo que cargues con varias baterías o fuentes de poder para poder cargar tu teléfono celular.
El recorrido continúa hacia el noreste, y cuidado, porque hay que cruzar el llamado Río Abajo, y es un área en donde ya nos olvidamos de un camino pavimentado.
Trata de viajar en una camioneta, porque en un automóvil la vas a tener muy difícil, tal y como nos pasó a nosotros.
El calor es insoportable, pero el panorama es maravilloso.
Y de ahí, debes tomar a tu derecha, para subir el camino serpenteante y pavimentado, que te lleva cientos de metros hacia la montaña para que te lleve a la comunidad rural de Las Palomas, en donde la temperatura llega a 15 grados centígrados.
El cambio es total.
Temperatura, bosque, todo es diferente, porque en esta zona la altura sobre el nivel del mar está por encima de los 2 mil 500 metros.
Pero pasando Las Palomas, con rumbo a Los Gatos, termina el pavimento y el camino se vuelve polvoso y accidentado, para ir descendiendo otra vez, y llegar al poblado del Puerto de Bellavista, que hace frontera con el estado de Querétaro.
El descenso es dramático y vuelves a los abrazadores 42 grados de temperatura. El pésimo camino, dilata la jornada, y fue hasta la puesta del sol, cerca de las 7 de la tarde, cuando pudimos llegar a El Platanal.

El Platanal es en sí, un paraíso escondido.
Pero los servicios turísticos del sitio, requieren de mucho trabajo por hacer, además de ser caros.
Por ejemplo, la noche en la que llaman cabaña, la cobran en mil 200 pesos. Es un cuarto que está prácticamente en obra negra y llena de humedad.
Pero por persona y como un servicio aparte, los baños tienen un costo de 30 pesos.
Y es triste, porque cuando dejas el sitio, te espera un grupo de ejidatarios armados, que te pide “una cooperación” de 35 pesos por persona, que por llegar a sus tierras.
Todas estas personas tienen problemas entre sí, y poco falta para que esa bomba pueda explotar.

Tal vez todo este contexto es lo de menos.
Porque la aventura en esta zona de Guanajuato es inevitable.
Y realmente yo te recomiendo este viaje porque la belleza de esta región de la Sierra Gorda, es abrumadora.
El golpe de naturaleza es tan grande como la reciente noticia que da a conocer la existencia de jaguares en la sierra. Cámaras ocultan han captado a una familia de felinos recorriendo su territorio.
Es un premio saber que muchos otros animales habitan en paz, esta región de México.
La noche sobreviene con un continuo concierto de ranas, sapos y chicharras, y el viento hace sonar la vegetación.
Aunque gran parte del turismo es local, proveniente de comunidades aledañas, algunos sí hacen el viaje buscando una experiencia diferente.
En El Platanal tienes la opción de acampar junto al Río Santa María, el cual corre lentamente a través de el profundo cañón y entre las montañas.
Sin duda Xichú representa el mundo perdido, en Guanajuato.